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"Ahora mismo estoy demasiado pesado", reconoció Bradley Wiggins antes del Tour de Omán. Es mitad febrero y aún le quedan más de dos meses y medio para el inicio del Giro de Italia. Es su sueño rosa ha encontrado la motivación suficiente tras llegar a la cima con su brillante triunfo en el Tour de Francia 2012. Una razón de peso para sacrificarse y exprimirse.
El británico tiene su camino marcado para llegar a punto a la salida de Nápoles el próximo 5 de mayo. "Estaré listo. El peso es un problema para mí, porque no soy un escalador por naturaleza. Peso 82 kilos fuera de temporada, ahora estoy en 75 y debería estar en 70 (para el Giro). Llevará su tiempo, es mucho trabajo".
Su próxima carrera será la Volta a Catalunya, después se concentrará en El Teide y definirá su forma en el Giro del Trentino y Lieja antes del Giro, su gran objetivo. “Me costó mucho tiempo reencontrar la motivación. Me preguntaba: '¿Qué es lo que voy a poder hacer el año que viene?' Sabía que quería volver a competir, que no quería jubilarme, pero debía encontrar alguna cosa para motivarme y salir a entrenar. Quería nuevos desafíos y el Giro, para mí, es algo especial y tenía ganas de intentar ganarlo", explicó a los periodistas en Omán.
Ya corrió el Giro en 2009 –fue segundo en la última crono- y en 2010 cuando ganó el prólogo inaugural y vistió la maglia rosa por un día. "Junto al Tour, es una de las pocas carreras que se pasaba por la televisión cuando era niño. Esta carrera siempre me inspiró algo. Es una bella carrera, la única en el ciclismo en la que no se habla todo el tiempo de dopaje, de alguna manera es algo refrescante. En Italia los espectadores idolatran a los ciclistas, es un poco de libertad para todos y al mismo tiempo un caos".
El Tour de Francia volverá a estar después en su punto de mira, compartiendo galones en el Sky con Chris Froome, para lo que tiene "un plan (de preparación) para el periodo entre el Giro y el Tour, tal como había el año pasado un plan entre el Tour y los Juegos". Cinco semanas que cree suficientes para poder recuperarse y llegar a Córcega en forma de nuevo.
Wiggins se siente orgulloso de su esfuerzo hasta llegar a la cima y a lo más alto del podio de París y proclamarse campeón olímpico en París. "No creo que la gente se dé cuenta de los cuatro años para llegar allí", al Tour y a los Juegos”, destacó. "En 2009, cuando la gente decía 'es derrochar el dinero, nunca ganará el Tour, es solo flor de un día'; en 2010, año desastroso, la gente reiteraba 'es un desastre, ¿por qué hay que apostar por él?'; y después, en 2011, empezar de cero, cambiar todo de arriba a abajo y, en 2012, el Tour, los Juegos en Londres, fue una especie de...", explicó. |