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Chris Froome se concentró en el Teide junto a algunos de sus compañeros del Team Sky, incluido Bradley Wiggins, durante quince días en vistas al Tour de Francia. Sin embargo, no le fueron del todo bien las cosas al segundo clasificado de la última Vuelta a España. “No han sido mis mejores días”, comentaba Froome en su blog donde explicaba que sufrió un reventón en un descenso que le hizo caer y, el resto de la concentración, no se encontró del todo bien aunque, “no me puedo quejar demasiado, porque al menos no ha sido una lesión grave”.
En esa misma entrada del blog, Froome comentaba que esas dos semanas en el Teide fueron una experiencia de reclusión, “no hacíamos ninguna de las cosas que suelen hacer las personas en su cotidianidad, a excepción de las horas en el hotel, nuestro santuario”.
Junto a Chris Froome, Michael Rogers, Richie Porte, Christian Knees, Kanstantsin Siutsou y el propio Wiggins tomaron los puertos canarios y se concentraron a 2200 metros de desnivel con un único pensamiento: el Tour de Francia. Junto a ellos estuvo su preparador, Shane Sutton, para planificar los últimos cincuenta días de entrenamiento antes del Tour de Francia.
“Cuando he llegado a casa, he notado como mis pulmones se llenaban de oxígeno con mayor facilidad. No tengo dudas de que esta preparación funcionará en el próximo bloque de carreras, ahora es hora de asimilar el trabajo”, finalizaba Froome para cerrar su entrada con optimismo.
Hasta ahora, Chris Froome ha realizado una temporada con poca carga de competición. El británico ex keniata, como el mismo se define, tiene en mente llegar fresco al final de la temporada para doblar Tour y Vuelta y buscar confirmar que su segundo puesto en la ronda española 2011 no fue fruto de la casualidad. |