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Difícil no hablar de dopaje en esta sección. Y más difícil en este inicio de año con la sanción de dos años a Contador. Sin lugar a dudas éste es el tema principal de cualquier conversación entre la gente que me encuentro estas últimas semanas. No entienden del ciclismo o deporte y piensan que se les escapa algo. Yo, que se supone puedo darles una respuesta más o menos convincente, me cuesta trabajo explicar lo desproporcionado de la sanción ante esa falta.
Más que de un tema deportivo, es un tema de conceptos y normativa que dejan al deportista desprotegido ante la normativa vigente. Pues, mientras en la sociedad civil, hay presunción de inocencia, en el deporte, si en algún control aparece una sustancia prohibida en el organismo, el afectado tiene que demostrar su inocencia. Algo realmente complicado cuando las pruebas como en el caso Contador te las has comido. Si además añadimos las costas que eso supondría, hace habitualmente que el deportista desista en luchar por su inocencia. Realmente es muy complicado de hacer entender a la gente esa negación de todo principio básico de inocencia por el cual nos regimos en nuestra sociedad.
Nadie pensaba que fuese a llegar el castigo a los dos años por cuanto la cantidad encontrada era minúscula y como el propio TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo) reconocía, no le ayudó en mejorar su condición física. A partir de aquí encontramos una contradicción, a ¿qué viene los dos años? Los más puristas dicen que su aparición ya tiene que ser suficiente para una sanción, pero dos años en base a qué. Es verdad que otros deportistas han sufrido la misma sanción, pero también otros menor o solo una amonestación.
En el caso de Contador, en su defensa había los numerosos controles diarios por ir de líder en el Tour y donde se aprecia resultados negativos, luego la aparición del clembuterol y su disminución, hasta su desaparición. No como en otros casos donde solo había un test. Además siino ha quedado claro el dopaje voluntario, por qué la imposición de la pena máxima. A partir de aquí, solo cabe hacer conjeturas y cada uno puede pensar lo quiera.
Mi opinión ante semejante castigo, viene dada a que estos organismos internacionales que presumen de independientes no lo son tanto. Desde hace meses el COI (Comité Olímpico Internacional) trata de vetar a deportistas que han sido sancionados con anterioridad por dopaje, aunque su sanción haya concluido. También hay un sector que quiere considerar positivo por clembuterol a partir de una cantidad, no por su mera presencia (las máquinas son cada vez mejores y como hemos visto son capaces de detectar cantidades infinitesimales y por lo tanto, dar lugar a 'falsos positivos').
Puestos a sancionar a Alberto (yo creo en su inocencia), lo lógico habría sido un año, pero ello permitiría al número Uno del ciclismo estar en los Juegos Olímpicos. Esto levantaría muchas ampollas en esas alturas del poder y 'lo mejor, es hacer una llamadita para evitar eso'. Para mí es lo más creíble a la hora de encontrar una respuesta de esos dos años. Porque no quiero pensar en ese dinero extra (por la docilidad de los ciclistas en aceptar cualquier medida ejemplarizante -70% de su ficha-) que se lleva la UCI (máximo organismo del ciclismo), y por otro lado, estos organismos internacionales reivindicar a los gobiernos colaboradores, la necesidad de mantener o dar mayor apoyo económico a estas instituciones, que en esta época de crisis ven como le quieren reducir sus aportaciones económicas.
Vistas así las cosas, demasiados intereses mezclados en el caso Contador como para que hubiese una neutralidad en su decisión y está claro que ha ganando la corriente más extremista, perdiendo la objetividad en lo que realmente se estaba juzgando.
Lo más triste de estas cosas es ver cómo estos organismos internacionales viven en una burbuja, de espaldas a la realidad deportiva, imponiendo una normativa obsoleta y arbitraria. Un día sancionan a uno por una sustancia y a otro otra o solo una amonestación. No hay reglas claras y este caos no beneficia al deporte. Por no hablar en la tardanza en resolver los casos. Estos organismos están lejos de sus principios iniciales, vigilar la salud del deportista y mantener la competición en las mismas condiciones de sus concurrentes.
En su ostracismo, tampoco permiten a las asociaciones de deportistas (sus representantes) participar en normativas más acordes con nuestro tiempo. Ahora para cazar a un tramposo, hacen la vida imposible a todos y en el camino van cayendo inocentes.
Fuente: Web Pedro Delgado |