22/05/2013 - Historia Tarangu cierra su ciclo prodigioso en Las Tres Cimas (1974)
Son múltiples los factores que nos atrapan a la hora de reconocer el encanto que el Giro provoca en los aficionados del ciclismo de acá y de allá. Suma de factores nada casuales que provocan en los aficionados, y en muchos ciclistas profesionales, una devoción difícil de expresar con palabras. Algo que ha convertido a la carrera rosa en la niña bonita del calendario para importantes sectores de esto que denominamos gente del ciclismo. Uno de esos factores es, sin duda alguna, el recorrido.
Nos hemos metido en la moviola del Giro de 1974 y no podemos evitar una reverencia a la envidiable creatividad italiana. Lo que entonces parecía una locura, anarquía que rozaba lo exótico, ha resultado ser toda una profecía. Y es que hace casi cuarenta años la organización de la corsa rosa se atrevió a cortar con el clásico molde de las carreras de tres semanas que consistía en primera semana para velocistas, segunda para escaladores, tercera crono y aventureros rodadores. Ese esquema clásico se lo pasaron por la piedra los organizadores transalpinos.
Lo que se tradujo en que José Manuel Fuente, escalador por los cuatro costados, se vistiera de rosa en la tercera etapa, gracias a unas cotas cortas pero decisivas, suficientes para sacar unos segundos a sus más directos rivales. Todo esto viene a cuento de la tercera ocasión en que la Tres Cimas de Lavaredo tuvieron el honor de acogernos en su magia dolomítica. Vamos directos a la narración de la etapa que, esta vez sí, estaba programada para decidir el definitivo maillot rosa; era la jornada 20 de un total de 22.
Tarangu Fuente subió al podio en once jornadas seguidas para vestirse de rosa, algo que no gustaba nada al súper-favorito Merckx (Molteni desde 1971), con un palmarés que nadie había conseguido hasta entonces, ni hasta ahora. La verdad es que la ventaja de Fuente en la general no había pasado de los dos minutos largos y, gracias a la bien llamada prueba de la verdad -entiéndase crono individual- y a una regularidad y agresividad supremas, Merckx había conseguido salir de rosa hacia las Tres Cimas. Era la última de montaña seria, a falta de dos jornadas para finalizar. Seis años después de su hazaña en la blanca meta dolomítica, Eddy seguía siendo el mejor; todos y todas, sin excepción, le reconoceremos como el mejor sin discusión.
Pero en esta ocasión las diferencias al resto no eran definitivas: 2º Gimondi (con Salvarani convertido en Bianchi) a 33”, 3º Baronchelli a 41“, 4º Battaglin a 1:09, 5º Conti a 2:20, 6º Moser a 3:33, 7º Petterson a 3:40, 8º Bitossi a 4:17, 9º Fuente a 5:09 y 10º José Luis Uribezubia a 7:32. Habían pasado seis temporadas y todos los nombres habían cambiado, excepto Merckx y Gimondi, y el eterno presente amigo Bitossi; salvando las distancias, dos mitos del ciclismo vivitos y coleando. Y que sea por muchos años.
Final en el Refugio Aurozno
Este año la meta está en el límite, en el Refugio Aurozno, pocos metros más adelante, donde hubieran estado calentando los calderos de agua caliente que nadie necesitó porque la climatología respetó a los corredores aquel día; niebla y nieve en las cunetas, mantas en la llegada, pero nada exagerado. La lluvia y el frío ya habían pasado factura al líder Fuente en forma de pájara camino de San Remo, en una etapa más bien corta con un par de puertos para lucirse que le había hecho perder en meta ocho minutos con respecto al nuevo rosa Merckx. Esa era la situación en la salida de Pordenone, en la decisiva etapa 20 que les llevaría hasta las Tres Cimas de Lavaredo tras pedalear sin tregua durante 163 kilómetros.
En el primer puerto del día -Forcella di Monte Rest (1ª)- fue Santi Lazcano (Kas)quien se lanzó decidido hacia adelante protagonizando una fuga que olía mucho más a estrategia de equipo que a aventura de la jornada. A por él saltó Motta (Magniflex) mientras los privilegiados de la general esperaban a tener la meta más cerca. La afición italiana deseaba un zarpazo de Gimondi contra el todopoderoso Merckx. Por la cumbre pasó Lazcano en solitario, a 10” Motta (Magniflex) y el grupo de los ilustres a 25”.
El descenso juntó a todos. Y así permanecen durante casi toda la etapa, con cierto retraso y en un grupo muy numeroso que decepciona a una afición ávida de volteretas en la general. Ni siquiera se mueven sus jóvenes promesas Battaglin, Baronchelli y Francesco Moser. En el segundo puerto del día -Passo della Mauria (2ª)- Lazcano repite operación para hacerse con los puntos y en esta ocasión es Rossiers (Molteni) quien le resiste la rueda para darle la puntilla bajo la pancarta. Merckx lo quiere todo atado y bien atado. Nuevamente pelotón.
Cuando solo restan 25 km. para la llegada salta Galdos (Kas) pero los hombres de Molteni no le dejan ni respirar. Para cuando nos damos cuenta estamos en las primeras rampas de las Tres Cimas. A falta 8 km. a meta es Fuente quien sale como una exhalación. Nadie puede seguirle; por detrás, Baronchelli toma unos segundos, incluso llega a ser rosa virtual pero la inteligencia del gran Eddy vuelve a poner las cosas en su sitio en el último kilómetro. Entretanto, Fuente continúa si particular cabalgada en cabeza, metiendo tiempo a todos los demás exhibiendo su maillot verde Asturias de mejor escalador. Era jueves 6 de junio y Fuente consigue en la Cima Coppi su quinta victoria de etapa en este Giro -¿quién osa levantar la mano?-.
Un ciclo inolvidable
Algún otro día escribiremos sobre la trepidante vida deportiva de este hombre que consiguió aquel día la victoria que cerraba un ciclo muy difícil de olvidar para José Manuel, para todo el ciclismo asturiano y para quienes mamamos esta afición en cualquier lugar del planeta. Gracias Tarangu, gracias valiente; aunque pienses lo contrario, nunca te olvidaremos; los que fumamos, los que no y los que lo han conseguido dejar.
No estamos exagerando. De ser un perfecto desconocido, José Manuel Fuente Lavandera había pasado a conseguir en solo cuatro años dos Vueltas a España, podios en el Tour y Giro, reinados de la montaña en las tres grandes -en el Giro durante los cuatro años consecutivos- y numerosas etapas también en las tres.
Cuando en ciertas entrevistas a ilustres personajes se les pregunta con quién hubiesen deseado cenar, las respuestas suelen ser idílicas de necesidad, siempre grandes divas y divos. Yo, y tú seguramente también -podemos decirlo tranquilamente porque nadie nunca nos lo preguntará- responderíamos que con Tarangu; cenar, comer, desayunar, una sidriña, incluso unos segundos en el ascensor. José Manuel Fuente o el arte de cómo un ciclista consiguió, en tan pocos años, hacerse querer de tal manera. Un artista cuesta arriba.
Clasificación etapa
1º José Manuel FUENTE Kas 5:40:53
2º Gianbattista BARONCHELLI Scic a 1:18
3º Constantino CONTI Zonca a 1:41
4º Eddy MERCKX Molteni a 1:47
5º Vicente LOPEZ CARRIL Kas m.t.
6º Felice GIMONDI Bianchi m.t.
7º Giovanni BATTAGLIN Jolljceramica a 1:58
8º Franco BITOSSI Scic a 2:10
9º Paco GALDOS Kas a 2:27
10º Giuseppe PERLETTO Sammontana a 2:37
Clasificación final Giro 1974
1º Eddy MERCKX Molteni 113:08:13
2º Gianbattista BARONCHELLI Scic a 12”
3º Felice GIMONDI Bianchi a 33”
4º Constantino CONTI Zonca a 2:14
5º José Manuel FUENTE Kas a 3:22
6º Giovanni BATTAGLIN Jolljceramica a 4:22
7º Franceso MOSER Filotex a 6:17
8º Vicente LÓPEZ CARRIL Kas a 10:28
9º Franco BITOSSI Scic a 16:05
10º Gösta PETERSSON Magniflex a 17:08
Montaña:
1º José Manuel FUENTE (Kas) 510 puntos
2º Eddy MERCKX (Molteni) 330 puntos
3º Santi LAZCANO (Kas) 230 pintos
Equipos:
1º KAS
2º BROOKLYN
Max Bulla |